23/9/2020 0 Comments Una vida nueva. ¿Y Ahora que?Empezar una nueva vida en otro país no es igual de fácil para todos, ajustar nuestra visión sobre esta experiencia puede hacerla que tome un nuevo sentido.Con el tiempo he aprendido que el concepto de patria va más allá del nombre de un país. Que uno no ama un mapa, una bandera, una comida o una música típica. Uno lo que ama son las calles donde jugábamos de niños, el lugar donde crecimos, donde aprendimos a andar en bicicleta o a nadar. Lo que uno añora son los familiares que le son queridos, los amigos de la infancia y adolescencia que permanecen tatuados para la eternidad. Uno recuerda su vida de siempre, y ese recuerdo es la única patria que yo tengo y no se encuentra en ningún libro de geografía, sólo se lleva en el corazón. Y digo bien… sólo con el tiempo, con la ayuda de la familia y de los nuevos amigos, y de uno que otro consejito que fui escuchando en el camino. Esto de llegar a Australia ha sido más fácil de lo que pensaba, pero estar aquí fue una decisión propia, pensada y repensada. ¿Y los demás?… Esos que han llegado por cuestiones de trabajo, donde uno no decide, sólo asiente; donde la pareja y los hijos, si los hay, vienen porque “no les queda de otra”. Lo de ellos es otra historia. Nada sustituirá al tesoro de tus recuerdos. ¡Consérvalos, ámalos y se feliz!El papel de estos “invitados involuntarios” es crucial para una buena adaptación de toda la familia. Las ideas y expectativas sobre el cambio, el país, la comida, la gente, el idioma, son temas que se deben revisar con cada miembro de la familia. Si es posible, hacer una lista de los miedos, las creencias y las fantasías, así como los deseos y motivaciones de cada uno. Esto ayudará a abrir el canal de comunicación entre todos, y a la vez a identificará si hay una persona más afectada que otra. Porque a veces podemos llevarnos grandes sorpresas. También será más fácil establecer cuáles son miedos reales, y cuáles son sólo producto de nuestra imaginación, y de esa forma poder desecharlos.
Perder “la zona de confort” puede ser igual de traumático que perder a una persona querida. Representa dejar atrás todo aquello conocido que nos hacía sentir bien, o que por lo menos, nos permitía movernos libremente y con seguridad. Así pues, es necesario vivir todas las etapas de un duelo, desde la negación, el enojo, los intentos de negociar, la depresión y finalmente sobreviene la aceptación. Es de suma importancia subrayar que los niños no están exentos de este proceso, lo viven de una manera muy similar a los adultos. Otro factor que puede influir en la adaptación, es la sobrevaloración de las cosas “que allá se tenían”, viendo todo lo que se tiene ahora como peor, de mala calidad, de mal sabor, muy caro, poco original, etc. Para esto, basta con hacer una lista de todo lo que antes se tenía y de lo que ahora se tiene, sin esperar que unas cosas sustituyan a las otras, aceptando sus diferencias, y aprendiendo a valorar lo hermoso que nos brinda este país. Siempre es posible encontrar cosas que le dan a esta experiencia un nuevo sentido. También es posible, y aconsejable, que las familias de los recién llegados busquen apoyo, ahorrándose un camino que ya ha sido andado por muchos, o incluso buscando ayuda de profesionales cuando se sospeche que algo no anda bien. Escuchar y acompañar en el proceso puede ser muy gratificante en ambos sentidos. Se puede hacer de esta nueva situación la más hermosa o la más terrorífica de toda la vida. Todo depende de la cantidad de energía y entusiasmo que le inviertas. Todo nace a partir del enfoque que le demos a las cosas. ¡Tú eliges el color de tinta que le pones al papel!
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AuthorMalena Gutierrez |
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