23/9/2020 0 Comments Nuestro cuerpo hablaA veces nos preguntamos por qué ciertas personas tienen más propensión a enfermarse, por qué algunos órganos se consideran “débiles” y por qué hay enfermedades que se comparten.
Esto tiene que ver con la genética, la alimentación y el estilo de vida. Cada persona desarrolla de manera individual las características, intensidad, duración y remisión de las enfermedades. El cuerpo humano está diseñado de manera perfecta. Bajo este lente, una de sus funciones es la de ser el emisario de los mensajes que nos ponen en alerta de que algo anda mal en nuestra vida, algo no está funcionando bien en nuestras relaciones, en las emociones. Al no hacer caso o desatender su lenguaje, se torna en un síntoma que hace que necesariamente volteemos la vista hacia ese aspecto de la vida que no está funcionando de manera adecuada. Cada vez que una enfermedad llega, por leve o grave que sea, habrá que preguntarse lo siguiente: ¿Qué me obliga a hacer?, ¿Qué me impide hacer? A veces las respuestas son sencillas e inmediatas. Pero otras, habrá que tomarse un tiempo para meditar y entender su significado, ya que si no lo logramos, estamos en riesgo de que la enfermedad empeore, se extienda o regrese con mayor intensidad. Expresiones tan comunes como :“Aquella persona tiene el corazón duro”; “Me dejó trabado de coraje”; “Tengo un hoyo en el estomago”; “Este amigo es de pensamiento muy cerrado”; expresan literalmente lo que sucede en el cuerpo cuando algo anda mal afuera. Nuestro cuerpo hace lo que nosotros estamos imposibilitados a hacer. Todos conocemos a alguien que le han abierto el corazón, o el cerebro, o lo han conectado a una máquina que le limpia sus impurezas, o que supura lo que no sirve ya y no hay manera de esconder. Todos hemos tenido una gripa tan fuerte que nos provoca que los ojos no dejen de llorar. Seguramente conocemos a alguien que se ha quedado sordo y en verdad nunca escuchó; alguien que tiene una erupción en la piel que impide que las personas la toquen y se acerquen. Heredamos también los estilos de vida de nuestras familias, y por eso encontramos grupos completos de parientes que no soportan “lo dulce”, que tienen “presión” alta, “endurecimiento” de las arterias (cabe decir que éstas llevan sangre limpia, es decir, viva), y muchas enfermedades que describen de una manera perfecta lo que sucede en el entorno. Por esto es tan importante descubrir el mensaje, sólo así ayudarás al cuerpo a sanar, ya no tendrá sentido que te envíe una señal de algo que ya se ha comprendido y trabajado de una manera adecuada. ¡Te sorprenderá el resultado!
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AuthorMalena Gutierrez |
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